Hasta aquí, no resulta contradictorio entender el concepto de familia desde el punto de vista de la autora antes citada, aún entendiendo dicho concepto, desde una visión psicológica, si tomamos lo expuesto por Silvia Duschatzky, en cuanto a la familia en su antigua consideración, como célula básica de la sociedad, lugar de protección y cuidado, organizada en torno a la ley, basada en un principio jerárquico respondiendo a un orden social específico.
Ahora bien, volviendo hacia atrás, en Arendt vemos la forma de organización política de los hombres en un caos absoluto, o a partir de un caos absoluto de las diferencias. Pero lo sorprendente es volver al concepto de familia, en relación a los cuerpos políticos que se forman a partir de ella, pero entendida esta forma de organización como disolutoria de la variedad originaria, es decir, la destrucción de la igualdad esencial de los hombres, para ella, la ruina de la política resulta del desarrollo de estos cuerpos políticos a partir de la familia.
Para entender mejor su pensamiento, hay que tener en cuenta que para esta autora el hombre posee un doble carácter, por un lado, de igualdad, porque a partir de ella los hombres pueden entenderse, y por otro lado de distinción, que es lo que permite que el hombre necesite de la acción y del discurso para entenderse, es lo que llama “pluralidad humana”. Justamente, su temor radica en que si desaparece la igualdad, que es una de las características de la dualidad humana, la política desaparecería, ya que a partir de la mencionada condición dual, el hombre se vale de la acción y del discurso, entendidos estos, como la cualidad de ser distintos, revelando además, su única y personal identidad, haciendo su aparición en el mundo humano, mostrando quienes son.
Retomando la idea de un caos absoluto, ¿Cómo podría existir destrucción de la igualdad? ¿Acaso no resultaría difícil dilucidar en una situación caótica características esenciales del hombre?, aún así, la familia, más allá de responder a un orden social determinado, en una interpretación más amplia, es la que garantiza la continuidad de la raza humana, teniendo en cuenta además, que si consideramos esa cualidad dual del hombre como necesaria para el desarrollo de la política, no encuentro impedimento en el núcleo familiar para que el hombre se desarrolle como tal mediante la acción y el discurso.
Siguiendo a la autora antes citada, cabe aclarar que en su pensamiento la familia constituye el primer encuentro “entre” hombres, y dado que es en el “entre” en donde existe lo político, es en la familia donde sucede la primera experiencia política del hombre.


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